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Paseos lleno de sabores y recuerdos
Un paseo por caminos y pueblos teñidos de otoño, para degustar dulces tradicionales en un viaje lleno de sabores y recuerdos.
Entre aromas y sabores otoñales, Lombardía dedica un lugar especial a sus dulces típicos campesinos, elaborados a partir de la sencillez de la tradición y la estacionalidad de los productos locales, como las uvas, las castañas y las manzanas.
Estas antiguas recetas se han transmitido de generación en generación y todavía se pueden degustar en panaderías y tiendas locales, pero probarlas es más que una simple experiencia de degustación, es un viaje a través de los recuerdos. Para disfrutar plenamente de ellos basta con salir a conocer los lugares donde la memoria ha dado forma a estas deliciosas especialidades del otoño
Cuando la uva sabe a fiesta (Varese, Cremona, Mantua)
Un paseo por Busto Arsizio, en la provincia de Varese, combina el encanto del estilo modernista, con sus villas, edificios y decoraciones de hierro forjado, con el sabor del figascioeu. La receta de esta focaccia dulce elaborada con uvas de fresa y azúcar se ha transmitido de generación en generación en numerosas panaderías históricas. Por su parte, en el centro de Crema, un paseo por la piazza del Duomo, los edificios señoriales, las antiguas puertas y los tramos que se conservan de las murallas venecianas invita a disfrutar de una dulce merienda. En otoño, la elección no puede ser otra que la torta bertolina, un pastel casero de uvas de fresa del que cada familia conserva su propia versión.Los turistas que visiten Mantua pueden pasear por el Parque Periurbano, a lo largo del circuito del lago di Mezzo, entre el puente de los Mulini y el puente de San Giorgio, atravesando zonas verdes a la orilla del agua y miradores desde donde poder admirar el perfil renacentista de la ciudad. Ya en la ciudad, el sugolo, postre suave hecho con uvas o mosto, que tiene su origen en el campo como forma de conservar la cosecha de uva hasta el invierno, es una deliciosa recompensa tras un largo paseo.
Los sabores de la cosecha (Como, Lodi, Bérgamo)
En Erba, en la provincia de Como, nos podemos adentrar en el valle de Bova, para descubrir sus bosques, paredes de piedra caliza y fenómenos kársticos, hasta llegar a la gran cueva del Buco del Piombo. De regreso a la ciudad, el otoño ofrece la oportunidad de disfrutar del masigott, postre rústico de Erba que tiene su origen en la celebración del final de la vendimia, elaborado con diferentes tipos de harina y al que se le añaden pasas, piñones y fruta confitada. En la provincia de Lodi, el Parque Adda Sud invita a seguir el curso del río atravesando campos, humedales, antiguas esclusas y molinos y siguiendo una ruta que también pasa por la zona de Maleo. Aquí, junto con la cercana Codogno, el membrillo ha dejado su huella en la gastronomía local con la carne de membrillo o cotognata, que destaca por su consistencia firme y su sabor dulce y aromático.En Gandino, en el valle de Seriana, desde los alrededores del Monte Farno, se puede llegar al Refugio Parafulmine, cruzando los prados de Montagnina y disfrutando de amplias vistas de las montañas que lo rodean. En esta zona, el maíz espinado es una variedad local muy apreciada, cultivada en el valle desde el siglo XVII y base del melgotto, deliciosa galleta de harina amarilla específicamente elaborada para poner en valor esta variedad de maíz.
Dulces rústicos para los primeros días de frío (Sondrio, Brescia)
En Sondrio, el Circuito de las Cassandre (Anello delle Cassandre) empieza en el centro de la ciudad para ascender a través de las antiguas pedanías de Scarpatetti y Ponchiera, pasando por los viñedos de Grumello hasta llegar a la pasarela suspendida sobre las gargantas del Mallero. A lo largo del recorrido, el paisaje cambia rápidamente, pasando de las calles de la ciudad a terrazas cultivadas y más tarde a vistas más abiertas del valle y las montañas que lo rodean. Una vez de vuelta, es el momento de degustar la bisciola, pan dulce típico de la Valtellina elaborado con pasas, higos y frutos secos, ideal para los primeros días de frío. Como típico dulce tradicional del invierno, su elaboración empezaba ya en otoño, cuando en el valle se cosechaban las frutas para posteriormente secarlas. En la zona de Caino, en la provincia de Brescia, el valle de Bertone ofrece un paseo por el bosque, siguiendo el arroyo rodeado de coníferas, hayas y castaños.Este entorno apartado y umbrío se transforma en un lugar mágico en otoño, cuando el bosque también cobra protagonismo en la mesa con la patuna, pastel de castañas tradicional de Brescia elaborado con harina de castaña y al que se le añaden a menudo pasas y piñones.
La tradición de Todos los Santos (Milán, Pavía)
En Milán, entre el 1 y el 2 de noviembre es el momento ideal para degustar el pan dei morti (pan de los muertos), dulce elaborado con galletas trituradas, frutos secos, pasas y especias y vinculado al recuerdo de los difuntos.Su degustación se puede acompañar con un agradable paseo por los patios, corralas o case di ringhiera y vistas al río, empezando en la Basílica de Sant’Eustorgio, en el Naviglio Grande, el Vicolo dei Lavandai, y terminando en la Dársena y el Naviglio Pavese. Por su parte, en las pastelerías de Pavía, entre finales de octubre y principios de noviembre, regresan las pangialdine, dulces con un característico color dorado que le aporta la harina de maíz. Antiguamente asociadas a otras fiestas del calendario rural, ahora también se preparan durante los días de Todos los Santos, manteniendo viva la tradición gastronómica de Pavía. Un consejo para quienes visiten la ciudad durante esta época del año: disfrutar del paseo entre el puente de la Libertà y el puente Coperto, cruzando después el río hacia el pintoresco Borgo Ticino, con sus casas de colores y vistas panorámicas de la ciudad.
El arte de las recetas de aprovechamiento (Lecco, Monza y Brianza)
En Mandello del Lario, a unos quince minutos de Lecco, se puede pasear por el centro histórico para descubrir sus callejones, casas de colores y pórticos, pasando por la Iglesia de San Lorenzo antes de llegar a los jardines y continuar por la orilla del lago, con las montañas como escenario. Aquí será muy fácil encontrar la meascia, dulce típico de Mandello con numerosas variantes, tradicionalmente elaborado en las casas de campo con harina, fruta fresca y seca y otros ingredientes disponibles en esa época del año, y cocinado en la chimenea en una sartén de cobre estañado. En dirección a Brianza, se puede explorar el Oasis LIPU Cesano Maderno recorriendo un camino que atraviesa bosques, claros, brezales, pequeños arroyos y estanques. En las panaderías y pastelerías de la provincia, también se puede degustar la torta paesana, también conocida como torta di pane (pastel de pan) o michelacc, elaborada para aprovechar el pan duro, ablandándolo en leche y transformándolo con cacao, amaretti, pasas y frutos secos en uno de los dulces más representativos de la gastronomía de Brianza