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Un viaje en el tiempo (en un fin de semana)

En Lombardía, basta con un fin de semana para recorrer siglos de historia

Desde castillos con vistas a lagos hasta pueblos medievales, villas señoriales y palacios renacentistas, cada uno de ellos es testigo de una época diferente. Las fortalezas que dominan el paisaje, los antiguos patios, las imponentes murallas y las mansiones conservan el encanto de otra época, para explorarlos a pie, en bicicleta o en barco y degustando sus productos típicos. A través de cinco recorridos temáticos, la región te invita a conocer su historia, no solo observándola, sino viviéndola en primera persona entre los paisajes, sabores y tradiciones que, aún hoy, hacen que cada provincia de Lombardía sea única.

Castillos de los lagos de los Prealpes (Varese, Como, Lecco, Brescia)
A orillas de los lagos de los Prealpes se alzan torres y fortalezas medievales que sirven de punto de partida para pasar un día entre historia y naturaleza. En la orilla de Varese del lago Maggiore, la Fortaleza de Borromeo de Angera domina un promontorio rocoso, ofreciendo una vista panorámica del lago y las montañas de los alrededores. Tras la visita y a muy poca distancia se puede visitar la reserva natural del Oasis de la Bruschera y continuar el recorrido por los bosques, estanques y senderos que cruzan acequias de riego. En el brazo de Como del Lario, Rezzonico ha conservado intacto su centro histórico fortificado, al que se llega recorriendo un tramo de la Antica Strada Regina y sus caminos de herradura para disfrutar de las vistas panorámicas que ofrecen. En la provincia de Lecco, dominando Varenna, el Castillo de Vezio se encuentra rodeado de olivos, un simple paseo por estos olivares puede concluir con una cata de aceite de oliva local. Un poco más al sur, en Vercurago, las ruinas del Castillo del Innominato se alzan sobre el lago Garlate, que se puede recorrer en bicicleta por la ruta que también llega hasta el lago Olginate. En la zona del lago de Garda perteneciente a la provincia de Brescia, el Castillo de Padenghe conserva las torres y murallas del antiguo pueblo fortificado, con vistas a las colinas de Valtènesi, donde se puede completar el recorrido con una cata de vinos de la zona.

Pueblos medievales de la llanura (Cremona, Milán, Lodi)
En la llanura lombarda, sus fortalezas y castillos narran la historia de los pueblos que se levantaron a orillas de los ríos y a lo largo de antiguas rutas fronterizas. En Soncino, en la provincia de Cremona, la Rocca Sforzesca se eleva sobre el pueblo con sus torres almenadas, el foso y los adarves que recorren las murallas. Tras la visita a la fortaleza, se puede dar un paseo en bicicleta a lo largo del río Oglio, rodeado de los paisajes agrícolas de la Baja Padania. En Trezzo sull’Adda, a orillas del río y al noreste de Milán, desde el Castillo Visconteo la vista alcanza el pueblo, el doble meandro del Adda y la Central Taccani, una histórica central hidroeléctrica de principios del siglo XX construida en estilo modernista pero con formas de inspiración medieval. Desde el embarcadero cercano se puede navegar por el río y disfrutar de un aperitivo a bordo, contemplando la fortaleza desde el agua. En la provincia de Lodi, el Castillo Bolognini de Sant’Angelo se alza entre dos brazos del río Lambro y alberga tres museos dedicados a la vivienda, la agricultura y el pan. Una vez finalizada la visita al castillo, podemos hacer una parada en el pueblo para degustar los «amaretti», especialidad local que data del siglo XIX.


 

Entre viñedos y colinas del Oltrepò Pavese (Pavía)
En el Oltrepò Pavese, los pueblos de piedra y las fortalezas medievales salpican las colinas, atravesadas por bosques e hileras de viñedos. En Zavattarello, en el valle del Tidone, el Castillo Dal Verme domina desde lo más alto el pueblo y el valle con su imponente estructura cuadrangular. Desde el centro, un carril bici y peatonal conduce hasta la Panchina Gigante #263, magnífico mirador con vistas al paisaje ondulado. Más al este, Fortunago se extiende entre los valles del Coppa y del Ardivestra, con callejuelas pavimentadas con pórfido y edificios de piedra y terracota. El Sendero de la Crosia permite explorar los alrededores con un agradable paseo de unos 40 minutos, que se puede completar degustando los «malfatti», pequeños ñoquis tradicionales elaborados con pan y hierbas aromáticas. En el valle de Staffora, Varzi atesora ocho siglos de historia entre torres, casas de piedra y los pórticos de la Via del Mercato, construidos entre los siglos XIV y XVI. Para completar la jornada, nada mejor que una degustación del Salami de Varzi DOP, producto emblemático de la gastronomía local y de la tradición artesanal del valle.

Un recorrido por la corte entre villas y residencias históricas (Mantua, Monza y Brianza)
Entre la provincia de Mantua y la de Monza y Brianza, los palacios ducales y las residencias nobles evocan la vida de la corte a través de salas decoradas con frescos, jardines y grandes parques. En el centro de Mantua, el Palacio Ducal constituye una auténtica ciudad dentro de la ciudad, formada por edificios, patios y plazas interiores construidos a lo largo de los siglos por los Gonzaga. Entre las estancias más famosas destaca la Cámara de los Novios, decorada con frescos de Andrea Mantegna; tras la visita, un paseo en barco por los tres lagos permite contemplar el perfil de la ciudad desde el agua. El Palacio Real de Monza, construido en el siglo XVIII como residencia de verano de los Habsburgo, se abre a un parque de casi 700 hectáreas, que se puede recorrer en bicicleta entre avenidas arboladas, caseríos y molinos. También en Brianza, en Desio, Villa Cusani Traversi Tittoni conserva la elegancia de las villas de recreo de Brianza. Un paseo por el jardín histórico permite descubrir el legado botánico de Giovanni Casoretti, quien en el siglo XIX cultivó allí especies procedentes de todo el mundo, entre las que se encontraban azaleas, camelias, magnolias, peonías y rosas.

De los Alpes Orobios a la Valtellina (Bérgamo, Sondrio)
Desde los valles de Bérgamo hasta la Valtellina, castillos y villas históricas se alzan entre lagos, montañas y terrazas cultivadas. En Bianzano, en el valle de Cavallina, el Castillo Suardi se asoma al lago Endine. Esta mansión del siglo XIII, con planta cuadrada orientada hacia los puntos cardinales, presenta símbolos y detalles arquitectónicos que han alimentado leyendas sobre una posible conexión con los Caballeros Templarios. Después de visitar la fortaleza, se puede bajar hacia el lago para dar un paseo por la orilla. En Montagna, en la Valtellina, a pocos kilómetros de Sondrio, Castel Grumello se alza sobre una loma rocosa con vistas al valle. La fortaleza consta de dos partes, una residencial y otra defensiva, actualmente rodeadas de viñedos en terrazas. Desde el castillo se puede continuar por un tramo de la Via dei Terrazzamenti, entre hileras de viñedos, muros de piedra seca y vistas al fondo del valle. Más al este, en Teglio, el Palacio Besta ofrece una magnífica muestra del arte renacentista de la Valtellina a través de su patio porticado, la logia y los frescos inspirados en la Eneida. Un paseo por los viñedos que rodean el pueblo pone el broche final a este recorrido por la historia y el paisaje.
 

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