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A la sombra de refugios de frescor
Refugios rodeados de naturaleza y cultura donde encontrar sombra, silencio y frescor en verano.
Cuando el calor del verano se intensifica, buscar frescor dentro de las murallas de los pueblos o en refugios naturales se convierte en una oportunidad para volver a descubrir Lombardía desde una nueva perspectiva.
En agosto, se puede pasear por bosques de montaña, descansar junto al estruendo del agua de una cascada, visitar una abadía a la sombra de sus pórticos o encontrar el silencio en una cueva natural. En esta época, las provincias de Lombardía muestran rincones ocultos para salir de la ciudad y escapar del calor durante unas horas, para volver a conectar de forma más directa con el paisaje y la cultura de la región. Porque el verano también es un momento para relajarse y sumergirse en atmósferas íntimas y silenciosas.
Al abrazo de los bosques (Mantua, Monza y Brianza, Brescia)
A pocos kilómetros de Mantua, la Reserva Natural Bosco Fontana de Marmirolo conserva un excepcional bosque de tierras bajas, con manantiales y caminos rectos que terminan en prados rodeados de vegetación. En Brianza, el Parque de Monza es un tesoro por explorar a la sombra de los árboles, entre senderos, lagos y antiguos refugios naturales como el Bosque Bello, con robles y carpes. En Val di Canè, cerca de Ponte di Legno, los bosques alpinos de alerce son un tesoro natural por descubrir a lo largo del sendero que conduce hasta Cortebona, alternando tramos de bosque con prados y vistas al Parque Nacional del Stelvio.
Donde el agua se encuentra con las rocas (Lecco, Como, Varese)
En Abbadia Lariana, en la provincia de Lecco, podrás refrescarte en la Cascada del Cenghen, una caída de agua de más de cincuenta metros enclavada en las rocas del monte Grigna. Por su parte, en la zona de Como, el Buco del Piombo, en el valle de Bova, sorprende con su entrada monumental y la cercana cascada del arroyo Bova, mientras que el Parque Custera, en Lurate Caccivio, ofrece un reparador circuito de hidroterapia donde poder caminar entre el agua y las rocas. En la provincia de Varese, déjate sorprender por la cascada Fermona, o cascada de Ferrera, que forma un precioso lago rodeado de vegetación.
A cubierto de las paredes (Milán, Pavía, Cremona, Lodi)
A poco más de una hora de Milán, la Abadía de Morimondo conserva una antigua calma entre sus naves de adobe, que ofrecen frescor y tranquilidad. De igual modo, la Cartuja de Pavía te recibe entre los pórticos decorados con terracota de los claustros Pequeño y Grande, conquistándote con su belleza. Si decides visitar la provincia de Cremona, pasea por las murallas de Pizzighettone y visita las casamatas, estancias abovedadas construidas dentro de las murallas. Y en la provincia de Lodi, la Abadía del Cerreto es un remanso de silencio, suspendido en el tiempo e inmerso en la tranquilidad del campo..
Por las callejuelas de pueblos de piedra (Bérgamo, Brescia, Sondrio)
En tu excursión al valle de Brembana, no puede faltar una visita a Cornello dei Tasso encantador pueblo medieval para descubrir a la sombra de arcos de piedra, dejándose sorprender por su belleza natural. Rodeado por la vegetación del valle de Camonica se encuentra Bienno, pueblo atravesado por el canal Vaso Re, que fluye entre casas y callejuelas, evocando el antiguo vínculo entre el agua y las antiguas forjas de la localidad. En el valle de Bregaglia, en la provincia de Sondrio, podrás recorrer el antiguo camino de herradura del pueblo fantasma de Savogno que, a la sombra de los castaños, te envolverá en una atmósfera montañesa atemporal.
En el corazón de la tierra (Como, Bérgamo)
A una media hora de Menaggio, las siete Cuevas de Rescia representan un espectáculo natural único. Excavadas en la toba volcánica, te conducirán a través de pequeñas cascadas internas hasta la entrada del barranco de Santa Giulia. En el valle de Brembana, las antiguas galerías mineras de Dossena descienden al corazón de la montaña a través de un recorrido subterráneo para disfrutar de un auténtico viaje por la historia. También en la provincia de Bérgamo, el valle de Imagna alberga el Santuario de la Cornabusa, una visita obligada ya que se encuentra dentro de una gran cueva natural donde el agua, la luz y la roca crean un lugar de culto único y silencioso.